Camino a el, busqué la hora para ubicarme en el tiempo, 4 a.m decía el reloj.
La misma hora que diría más tarde tu acta de defunción.
Y duele menos pero te extraño más.
- Yo no sé cuál de las palomas es mi hijo. Y si supiera, tampoco me lo llevaría. Porque, ¿qué derecho tengo yo a separarlo de sus amigos?
Eduardo Galeano, El libro de los abrazos, Celebración de la amistad/2.


